viernes, 20 de junio de 2014

Vecinas (II)



"Melissa dejó la última caja en el suelo del abarrotado ático poco antes de medianoche. El día de mudanza había sido realmente largo y duro, físicamente agotador, pero por fin podría relajarse… o al menos, eso querría. El encuentro con su vecina aún seguía palpitando en su mente, con la voz, las miradas y la mera presencia de Dafne metiéndose bajo su piel. Desde luego, jamás en su vida se había sentido tan descolocada como cuando, saliendo del ascensor, había visto con sus propios ojos a aquella copia de sí misma. Todo su cuerpo había vibrado, conmocionado, ante la visión; incluso había seguido haciéndolo cuando, poco después, había sido capaz de descubrir que ambas no eran exactamente clones.
Pero las semejanzas físicas no eran la única cosa que había molestado a Melissa: la actitud de Dafne había sido contenida, pero incuestionablemente arrogante. El modo con la que la había mirado, analizando con descaro su figura, la había incomodado, incluso aunque ella había hecho lo mismo. Melissa, por ello, también estaba sorprendida consigo misma; por supuesto, no era la primera vez que miraba a otra mujer, fijándose en su rostro o en sus curvas, pero nunca lo había hecho con tal osadía.
—No eres esa clase de chica —se dijo, caminando hacia el cuarto de baño. Por el camino, dejó caer el sudado vestido de flores al suelo; sus pechos medianos, como siempre libres de cualquier sostén, se irguieron macizos ante la cálida brisa nocturna que se colaba en el ático. Melissa había adoptado la cultura hippy de sus padres a su manera; su propia liberación sexual había comenzado cuando, en plena adolescencia, se había negado a oprimir bajo sujetadores sus crecientes pechos. Para ella, aquella temprana declaración de principios había sido la que le había permitido contar hoy, a sus 25 años, con unas tetas tremendamente firmes. Sus pezones, jamás estrujados bajo asfixiantes telas, eran el mayor orgullo de la muchacha, con una longitud y un grosor que siempre llamaban la atención cuando hacía topless en la playa o en la piscina.
Melissa se descalzó y se quitó las bragas, desnuda ante la ducha de su nuevo piso. El agua se calentó enseguida y, menos de un minuto después, el cuerpo de la chica ya estaba empapado bajo la relajante cascada. Como tantas veces, lo primero que hizo en la ducha fue agarrar sus dos mamas, cerrar los ojos y estrujarlas con fuerza. Un jadeo de placer surgió de su garganta, mientras las palmas aplastaban sus sensibles pezones y extendían el placer al fondo de su estómago y a su entrepierna. «Demasiado tiempo sin sexo», pensó con amargura, sin dejar de estimularse a través de sus sensitivas tetas. A pesar de ser una mujer atractiva, con un bonito cuerpo y una actitud abierta, Melissa no había tenido nunca demasiada suerte con los chicos. «Mi independencia los asusta», se dijo, no sin razón.
Segundos después, los dedos largos masajearon con avidez areolas y pezones, trayendo a la joven cerca del orgasmo. Justo en ese momento, su cabeza visualizó inesperadamente a Dafne, pervirtiendo la masturbación. La mente divagó acerca de la otra hembra, preguntándose cómo era realmente su cuerpo: ¿tenía unas tetas tan firmes como las suyas? ¿Unos pezones tan gruesos y sensibles? ¿Poseía una cintura y unas caderas tan curvadas? Y sus nalgas, ¿cómo eran por debajo de aquel vestido que había usado hoy?
Melissa se obligó a dejar sus pechos, sintiéndose sucia ante tales pensamientos. Las similitudes entre ella y Dafne estaban afectándola, convirtiendo su curiosidad en una obsesión malsana apenas media hora después del encuentro. La frustración ante el anticlímax la enojaron, obligándola a odiar a su vecina.
«Maldita engreída», masculló, sabiendo que esa noche tendría que dormir con su entrepierna saturada pero no liberada… por culpa de Dafne."

martes, 17 de junio de 2014

Vecinas (I)



"Dafne aparcó la vieja Volkswagen T2 cerca del portal de su edificio. Apagando el motor, suspiró, sabiendo que aquel golpe de suerte era lo único positivo de un día realmente malo. «Mi trabajo es una mierda», pensó mientras bajaba de la furgoneta. «Y mis compañeros son aún peores».

Caminando por la oscura calle, apenas iluminada por una noche sin estrellas y unas farolas tintineantes, Dafne siguió quejándose hasta que se detuvo ante una furgoneta que llamó su atención. «¿Otra T2? ¿Aquí?», se sorprendió, fijándose en el vehículo aparcado justo frente a su portal. Como su propia furgoneta, estaba coloridamente decorada con flores, mensajes de amor y símbolos geométricos. Aún extrañada, se giró para dirigirse a su casa. «Una larga ducha caliente es lo que necesito», caviló, dejando atrás la llamativa furgoneta y abriendo el portal. Sin embargo, de inmediato se encontró con varias cajas amontonadas, algunas de las cuales entorpecían el acceso al ascensor.

—¿Pero qué coño…? —protestó, estirando su pierna derecha para pasar por encima de una de ellas—. La gente no tiene ningún respeto por…

De repente, las puertas del ascensor se abrieron, y una chica apareció ante ella. La otra mujer sudaba copiosamente, jadeando levemente por un esfuerzo que Dafne adivinó enseguida. «Estas cajas son suyas», supo. «Debe de haberse mudado aquí. Sola, por lo que parece».

Pero nada más acabar sus pensamientos, la realidad que afloraba antes sus ojos la golpeó. La recién llegada avanzó hacia sus cajas, pero también se detuvo al darse cuenta de la extraña situación. La sangre de Dafne se agolpó en su rostro, y las mejillas de la desconocida destellaron con idéntica rojez.

Lo que cada una de ellas veía ante sí no difería demasiado de lo que observaban cada día ante el espejo. Dafne abrió los ojos con sorpresa, mientras la otra mujer reproducía su gesto asombrado. Olvidando toda consideración social, una y otra se miraron con descaro, moviendo rápidamente las miradas arriba y abajo a través de la otra figura, de la otra cara. Dafne vio un rostro con sus ojos redondos y marrones, su nariz delgada y sus labios con forma de corazón, de piel morena y sedosa melena; vio un cuerpo de su altura, de su peso, con curvas idénticas en el pecho, la cintura y las caderas, cubierto por un colorido y alegre vestido lleno de flores que no desentonaría en su armario. De hecho, el vestido veraniego que ella misma vestía, florido y fino, era del mismo estilo.

—Ho-hola —tartamudeó, intento romper el incómodo momento de análisis mutuo.

—Hola —contestó la nueva, tragando saliva.

«Joder», maldijo Dafne, dándose cuenta de que hasta sus voces parecían igualmente dulces y femeninas. De repente, la breve timidez desapareció de su ser, con la irritación acumulada durante todo el día tomando el control.

—¿Podrías quitar estas cajas de en medio? —refunfuñó, mirando directamente a los ojos de la otra chica antes de añadir con tono seco—: ¿Por favor?

—Nadie se ha quejado hasta ahora —la voz de su melliza seguía sonando delicada, pero obviamente estaba molesta—, pero tranquila, en cuanto cargue el ascensor, podrás tener todo el portal para ti.

—Tengo prisa —gruñó Dafne, moviéndose por entre las cajas, mientras la otra joven cogía una de ellas—. Déjame subir a mi piso; luego ya tendrás todo el tiempo del mundo para seguir molestando a los vecinos.

Un gemido de frustración surgió de la otra garganta, pero Dafne había tenido bastante. Ignorándola, pasó junto a ella sin ni siquiera mirarla. Entrando en el ascensor, sin embargo, no pudo evitar girarse para entregarle un último vistazo; para su sorpresa, se encontró con que la chica estaba dejando la caja en el hueco de la puerta, evitando que cerrase.

—Yo también tengo prisa. Unas cajas más y podremos subir.

La idea de meterse en el ascensor con aquella molesta advenediza no hacía ninguna gracia a Dafne, pero tampoco podía evitarlo sin empezar una agria discusión. «Esto se parece cada vez más a mi puto trabajo», rumió mientras observaba a la otra muchacha llenar el ascensor con sus pertenencias. Incómoda al sentirse acorralada por las cajas, Dafne se apretó contra una pared, sin dejar de aprovechar la oportunidad para estudiar el trasero de la nueva vecina cada vez que le daba la espalda. Sin embargo, el vestido de verano de la chica no era lo suficientemente ceñido como para darle la respuesta que buscaba.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que, en realidad, y a pesar de la primera impresión, no eran desde luego gemelas. Era innegable que podrían haber sido hermanas, incluso mellizas, pero ahora Dafne podía ver ciertas diferencias entre ambas; incluso aunque no eran más que detalles menores, era suficiente para, por ahora, calmar la extraña sensación que inundaba su cuerpo. La mujer sin nombre exhibía unas cejas más finas, una nariz más respingona, una boca más rojiza. Su cabello, castaño como el suyo, era ligeramente más oscuro; su piel, algo más morena. Por desgracia, le era imposible ver más allá del vestido, por lo que cualquier pensamiento acerca de quién estaba mejor dotada en cuanto a senos, cintura o muslos era sencillamente imposible, aun cuando desde su posición la otra joven parecía igualarla en esas áreas.

La calma por aquellas levísimas discrepancias faciales no duró demasiado, empero. En cuanto la chica entró en el ascensor tras llenarlo de cajas, la tensión irrefutable entre ellas volvió a aumentar… especialmente cuando la recién llegada, sin previo aviso, pulsó el botón del que debía ser su piso. Dafne no pudo evitar gruñir por lo bajo, atrayendo la mirada fría de su compañera de ascensor mientras las puertas de éste se cerraban, dejando atrás aún numerosas cajas.

—Oh, lo siento, no te he preguntado a qué piso ibas —masculló la chica con hostilidad en los ojos y mentira en la voz.

—Iba al ático —graznó Dafne, igualando la mirada de su oponente. Enseguida, percibió cómo las pupilas de ésta trepidaban, haciéndole saber que algo la había afectado.

—Yo también voy al ático.

La respuesta provocó una especie de sensación de vértigo en Dafne. Su corazón se desbocó al saber que iba a vivir puerta con puerta con esa mujer que tanto se le parecía. De todos los pisos libres del edificio de nueve plantas, había tenido que mudarse justamente al ático, donde sólo había dos viviendas.

Frente a ella, Dafne notaba que ella no era la única alterada por aquel hecho. Su rival —pues, contra todo sentido, ya la percibía así— mostraba una mueca perturbada en su bello rostro, notoriamente afectada por la repentina noticia. Una especie de enfermo vínculo empezaba a unirlas, o eso creía Dafne, pues todo lo que influía en una, lo hacía en la otra.

—Entonces, vecina… bienvenida —imponiéndose al hecho de saber que tendría que convivir a diario con ella, estiró la mano—. Soy Dafne, del 9ºA.

—Melissa, del 9ºB —la otra fémina aceptó el saludo. Ninguna sonrió mientras estrujaron manos, quizás con más fuerza de lo normal. Por algún motivo, Dafne no quiso soltar la mano de Melissa antes de que lo hiciera ésta pero, una vez oyeron el sonido que indicaba que el ascensor había llegado a la última planta, las dos se retiraron renuentemente del apretón, con la puerta abriéndose junto a ellas.

—Nos veremos por aquí —gruñó Dafne, saliendo rápidamente sin siquiera ofrecer ayuda a Melissa con las cajas.

—Claro que sí —la oyó decir enigmáticamente, justo antes de abrir la puerta de su piso y cerrarla de un portazo tras ella."

jueves, 12 de junio de 2014

Primera parte de "Modelos"

Debido a un error del blog, no me deja responder comentarios... mientras se soluciona, por favor, los interesados en leer el principio de "Modelos: Bellezas en conflicto", mandadme un mail a anubisxrelatos@hotmail.com y os responderé con el primer capítulo.

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Due to an error in the blog, I can't respond your comments... as it is solves, please those interested in the first chapter of "Models: Beauties in Conflict," send me an email to anubisxrelatos@hotmail.com and I will answer you with the first chapter.

viernes, 16 de mayo de 2014

Primer capítulo de "Modelos"... pronto

En poco tiempo, voy a compartir el primer capítulo del remodelado relato "Modelos", por lo qu espero vuestra ayuda para saber qué tal está quedando. Para ello, dejadme un mensajito por aquí para saber si hay muchos interesados en echarle un vistazo. En unos días, comento cómo lo pasaré.

"¿Dónde está mi rival?"

viernes, 2 de mayo de 2014

Pequeña inspiración de ayer...



No es más que un boceto que me vino a la cabeza anoche. Sigo adelante con el resto de los relatos, pero de vez en cuando me gusta dejar escrito algún "adelanto" para retomarlo más adelante.

"Noelia salió de la tienda en la que trabajaba con pasos apresurados y corazón alegre. ¡Iba a volver a ver a su mejor amiga tras casi un año sin hacerlo! Desde el instituto, Isabel y ella habían sido inseparables, compartiendo los mejores y los peores momentos de sus vidas. En los últimos diez años, raramente habían estado más de un día sin verse, por lo que la larga estancia de Isabel en el extranjero había sido una dura prueba para Noelia. Como cooperante de una ONG en Togo, Isabel apenas pudo responder a las llamadas o los mails su amiga.
Todo ello había quedado atrás, sin embargo. Isabel no llevaba más de una hora en la ciudad donde ambas habían crecido, esperándola en una cafetería cercana a su tienda. Aún vestida de trabajo, Noelia cruzó las calles sobre sus tacones y bajo el sol, con una preciosa sonrisa iluminando su rostro y las caras de los hombres que se cruzaban con ella. A sus 25 años de edad, la joven era una auténtica belleza; quizás no de aquellas que hacen girar cabezas, pero sí de aquellas cuya imagen se incrusta en los corazones. Su fisionomía era, según muchos decían, típicamente andaluza: cabello oscuro, ojos verdes, piel levemente morena. Noelia poseía una nariz delicada y unos labios con un tono rojo natural, casi siempre curvados en una sonrisa perfecta que mostraba unos dientes blancos y sin defectos. Su figura, delgada y femenina, atravesó rápidamente el último cruce antes de entrar en la cafetería donde Isabel la esperaba.
Nada más verla, sentada frente a una de las mesas del lugar, el corazón de Noelia se detuvo. Era real: su mejor amiga había regresado, por fin. Soltando una carcajada de genuina felicidad, la morena corrió a los brazos de Isabel. Fundiéndose en un abrazo, se besaron entre risas.
—¡Te he echado mucho de menos, amor! —dijo Noelia, inmensamente risueña.
—¡Y yo a ti, cariño! —respondió Isabel. Las melenas largas, lisas y contrarias en color se mezclaron mientras ambas se estrujaban entre los otros brazos con cariño. El cuerpo de su amiga se sentía tan firme y cálido como siempre—. No sabes cuántas ganas tenía de volverte a ver.
—No tantas como… —de repente, Noelia calló. Más allá de Isabel, en la misma mesa de su amiga, había otra chica. Los ojos de ésta observaban a la pareja con una mirada que Noelia no pudo desentrañar, aunque la sonrisa que exhibía su rostro era alegre y, tenía que admitir, fastuosa.
Notando la repentina rigidez de su amiga entre sus brazos, Isabel se apartó de ella para verla observar a la otra muchacha.
—Oh, perdona, no te he presentado —aclaró, sonriente, la rubia—. Noelia, ésta es Laura. Ha sido mi compañera en Togo, desde el primer día que llegué.
—Ah, hola —saludó Noelia torpemente.
—Hola Noelia —comentó la aludida, levantándose—. Es un placer conocerte —estiró la mano—, pues Isabel me ha hablado mucho de ti.
—Espero que solo haya hablado de las cosas buenas —bromeó la morena, aceptando la mano de Laura. Aún descolocada, creyó sentir cómo el apretón de la chica nueva era quizás demasiado fuerte. Sin entender qué pasaba, replicó comprimiendo la mano de Laura bajo la suya antes de que ambas se liberasen.
—La verdad es que habla tan bien de ti que es difícil de creer —sonrió Laura. El tono era bromista, pero Noelia creyó notar algo palpitando distinto bajo él. Lanzando una rápida mirada a Isabel, y sin saber qué añadir, la morena se sentó enfrente de Laura. De alguna manera, su instinto le hizo colocarse lo más lejos posible de la chica nueva.
—Ya hemos pedido, espero que no te importe —comentó Isabel, sentándose entre sus dos amigas.
—No, claro que no —era una estupidez, pero sí, le importaba. ¿Cómo su mejor amiga no la había esperado? ¡Había quedado con ella! Inevitablemente, su mirada se desvió de reojo hacia aquella desconocida, la cual había pasado el último año con Isabel. Sin duda, era una mujer hermosa; Noelia no pudo evitar darse cuenta de cómo algunos hombres de la cafetería lanzaban vistazos mal disimulados hacia la chica. Realmente, era difícil decidir qué resultaba más hipnótico: si sus almendrados y brillantes ojos color miel o su magnífica sonrisa de níveos dientes y labios rosados. Pero los rasgos llamativos de Laura no acababan ahí, pues la larga melena azabache tenía un destello especial, al igual que su piel perfectamente tersa; Noelia se encontró preguntándose cuál sería su edad.
Realmente, Laura y ella tenían ciertas similitudes en cuanto a sus bellezas: una y otra eran bonitas morenas de aspecto dulce y femenino, de encantadores pero modestos cuerpos delgados. Era difícil saber qué sonrisa era más radiante, qué mirada era más inspiradora, qué espíritu era más reparador. En un plano más terrenal, también había dudas sobre cuáles labios eran más llamativos, cuáles ojos eran más bellos, cuál melena era más lustrosa. Por primera vez en su vida, Noelia se sintió inmediatamente arrastrada dentro de una rivalidad femenina. La sensación era dolorosa, especialmente para una chica tan simpática y encantadora como ella; jamás había sido competitiva, pero por alguna razón en esos momentos sentía celos hacia aquella mujer por haberle robado parte de la atención de su mejor amiga, por haberla retenido a su lado durante casi un año.
Durante el resto de la tarde, las chicas charlaron sobre el último año: Laura e Isabel acerca de su experiencia en Togo, y Noelia sobre su trabajo en una modesta tienda de ropa interior femenina. Laura encontró aburrida cada palabra que salía de la boca de Noelia, considerando monótona esa vida de horarios y malas pagas en comparación con la experiencia en África."

domingo, 27 de abril de 2014

Sweat & Mud


Reviews:

Washington Post: "The real life rivalry between Yvonne and Evangeline is used by the director to shoot the best scenes catfight in the history of cinema"

Time: "Would you like to see sweaty women fighting furiously under the rain in a beautiful natural landscape? This is YOUR movie.

Der Spiegel: "Sweat, mud, aggression and sensuality in a film that will not leave anyone indifferent"

People: "Yes, we've all heard about the bar fight that Evangeline and Yvonne had a month ago. After seeing this film, we can only say that both beauties were used this movie to resolve a few things in front of cameras!"

***

Críticas:

Washington Post: "La rivalidad en la vida real entre Yvonne y Evangeline es aprovechada por el director para rodar las mejores escenas de catfight de la historia del cine"

Time: "¿Te gusta ver a sudorosas mujeres pelear furiosamente bajo la lluvia en un bello paraje natural? Ésta es TU película.

Der Spiegel: "Sudor, barro, agresividad y sensualidad en una película que no dejará a nadie indiferente"

People: "Sí, todos hemos oído hablar de la pelea de bar que Evangeline e Yvonne tuvieron hace un mes. Tras ver esta película, ¡sólo podemos decir que ambas bellezas han usado esta película para resolver unas cuantas cosas delante de las cámaras!"




The Cast:
Evangeline Lilly: "Yvonne acted how a smug bitch throughout the shooting. The fucking blonde princess believed to be the queen bee, but during the action scenes between us I put her on her site: just below mine! Although the final fight of the movie ends in a draw, I assure you that I destroyed Yvonne!"

Yvonne Strahovski: "Evangeline is the most hateful bitch I've ever met in my life. When we're filming the fight scenes, she didn't understand what "Cut!" meant! She kept fighting me! So I don't hesitate to do the same. I enjoyed kicking her skinny ass, and I'm looking forward to filming the film's sequel. I will work for free if I have to!

Director: "It was very hard to work with the two beauties, but also very rewarding. Both were very involved in their roles, quickly understood the rivalry between their characters. There was an incredible tension in front and behind the cameras, and I'm not afraid to accept that I used all that energy in the most important scenes. I forgave them even for being late to shoot repeatedly, with red marks on their bodies that the makeup could barely hide. Maybe it was not such a good idea to put their dressing rooms so close!"

Producer :"Yes, the rumors are true. Evangeline and Yvonne never stopped the fight scenes when the director ordered it. She were still fighting, and I must admit that we have included almost everything in the final editing since those extra minutes of engagement were the most intense... and the best ones. Also, they skipped the script several times, insulting each other beyond the written dialogue. They were very imaginative in how denigrating the another body!"

Supporting Actor: "Honestly I could barely sleep during the two weeks of shooting. Every night I could hear them fighting in one of their dressing room, trying to be quiet... but I suppose it's hard to control the moans and screams when someone battle with such intensity. Even one night, I saw them walk away towards those wilderness of the environment, and not return until dawn. They returned exhausted, their clothes torn apart... but surprisingly with just a few injuries. Seeing how they faced in front of the cameras, I guess the girls just competed hand to hand, knowing that a bad hit could ruin both careers. They hated each other, that's true, but they were not stupid. But the thing that I have not clear is how they will act when they meet next time, without a film shooting...

***

El Reparto:

Evangeline Lilly: "Yvonne actuó cómo una perra engreída durante todo el rodaje. La jodida princesa rubia creía ser la reina abeja, pero durante las escenas de acción entre nosotras la puse en su sitio: ¡justo debajo mía! Aunque la pelea final de la película acaba en empate, os aseguro que la destrocé."

Yvonne Strahovski: "Evangeline es la zorra más odiosa que he conocido en toda mi vida. Cuando estabamos rodando las escenas de lucha, no entendía qué significaba la palabra "Corten": ¡ella seguía peleando! Por eso, no dude en hacer lo mismo. Disfruté mucho pateándole su delgado trasero, y estoy deseando rodar la secuela de la película. ¡Trabajaré gratis si hace falta!

Director: "Fue muy complicado trabajar con las dos bellezas, pero también muy gratificante. Ambas estaban muy metidas en sus papeles, entendiendo rápidamente la rivalidad entre sus personajes. La tensión fue increíble delante y detrás de las cámaras, y no tengo miedo de aceptar que usé toda esa energía en las escenas más importantes. Inclusó las perdoné por llegar tarde al rodaje en varias ocasiones, con marcas rojizas por sus cuerpos que apenas podía ocultar el maquillaje. ¡Quizás no fue tan buena idea poner sus camerinos tan cercanos! 

Productor: "Sí, los rumores son ciertos. Evangeline e Yvonne nunca detenían las escenas de lucha cuando el director lo ordenaba. Seguían peleando, y he de reconocer que hemos incluido prácticamente todo en el montaje final, pues esos minutos extra de enfrentamiento eran los más intensos... y los mejores. También una y otra se saltaron el guión en varias ocasiones, insultándose más allá del diálogo escrito. ¡Eran muy imaginativas respecto a cómo denigrar el otro cuerpo!"

Actor secundario: "¿Sinceramente? Apenas pude dormir durante las dos semanas de rodaje. Cada noche, podía oírlas pelear en uno de sus camerinos, intentando ser silenciosas... pero es complicado controlar los gemidos y los gritos cuando se batalla con tanta intensidad, supongo. Incluso una noche, las ví alejarse por aquellos parajes del entorno, y no regresar hasta la madrugada. Regresaron exhaustas, con sus ropas destrozadas pero, sorprendentemente, con pocas heridas. Viendo cómo se enfrentaban delante de las cámaras, supongo que las chicas simplemente competían cuerpo a cuerpo, sabiendo que un mal golpe podría arruinar ambas carreras. Se odiaban, cierto, pero no eran estúpidas. Lo que no tengo claro es cómo actuarán cuando se encuentren la próxima vez, sin una película rodándose...
 
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http://www.deviantart.com/art/Catfight-Movies-V-Sweat-and-Mud-450391309

sábado, 12 de abril de 2014

Odette vs Megan - Una mirada basta

The eyes are the mirror of the soul. Since then, the exchange of hot glances between Odette and Megan says a lot about their feelings about the rival. Do not you think?

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Los ojos son el espejo del alma. Desde luego, el intercambio de ardientes miradas entre Odette y Megan dice mucho acerca de sus sentimientos acerca de la rival. ¿No lo crees?

jueves, 10 de abril de 2014

Rencor - ¡Ya a la venta!

Con placer anuncio que mi cuarta novela, "Rencor", acaba de ponerse a la venta (por ahora en Bubok, en el futuro en Amazon). Como mis anteriores novelas, narra la rivalidad entre dos bellas féminas que terminan descubriendo que hay mejores formas de resolver sus diferencias que simplemente tirándose de los pelos. Si queréis sexo competitivo entre chicas, es vuestra ocasión :)

Pinchad en el enlace de abajo, y podéis adquirirlo por sólo 2'60 euros. Siendo 267 páginas, os sale a menos de un céntimo la página ;)


Además, me gustaría que fueráis dejando comentarios en la ficha de esta novela, y en las anteriores si os hicísteis con ellas. Aparte del gran favor personal que me hacéis, si hay suficientes comentarios regalaré alguna novela (antigua o una nueva si las tenéis todas) entre los que comentéis.

Muchas gracias a todos y a todas por vuestro apoyo.

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With pleasure I present my fourth novel, "Rencor" (in spanish), right now for sale (for now on Bubok, in future on Amazon). As my previous novels, narrates the rivalry between two beautiful females who discovering that there are better ways to resolve their differences than simply pulling hair. If you want to read about competitive sex between girls, that's your chance :)

Click on the link below and buy it for just 2.60 euros. Being 267 pages
goes less than one cent a page;)

http://www.bubok.es/libros/232517/Rencor (e-book)

Also, I like that everyone write a comment on the page of this novel, and earlier ones. It will be a great personal favor for me! And if there are enough reviews, I will give a free novel between you.

Thank you very much to you all for your support.